Cancion

domingo, 26 de marzo de 2017

La playa



Paseas en el agrietado cemento y la pupila del sol te ilumina la mañana fría.
Entre la brisa de las palmeras, piensas y caminas sintiendo el olor de la sal. Vas moldeando tus pies entre paso y paso de tu vereda. El paisaje va cambiando y los árboles plataneros vacios están con sus hojas voladoras.
El silencio del cielo te susurra en tus oídos, tú empiezas a meditar en tu profundidad de tu alma.

Tienes ganas de hablar y de saber de su opinión, anhelas que te escuche. Echas de menos su voz, su presencia.
Te nostalgias en tu mente, durante una parte del paseo costanero y solitario. Esa tristeza se fortalece y no sabes por qué y tampoco sabes porque aparece.

Durante tu trayecto el sol te va calentando tu rostro, el mismo que  a mí me ilumina en el patinaje del asfalto.
Solo hay un sol, el mismo aire que respiramos, la misma arena en nuestra costa, y la mar con su azulado nos acompaña.

Eres pura energía y entregada a tus semillas. Luchadora e incansable por lo que quieres, por lo que ama.
En tu paseo matutino, donde el ruido se refugia en las calles de tu pueblo, tú rompes la soledad del vacío,  te sientes libre y asosegada de ti mismo.
En tu rincón te reconfortas en ese paseo, esa luz, ese olor a raíz del mar que suspira hacia la orilla, y tú lo inhalas en la nariz media rojiza.
Los metros se acumulan en tus delicadas piernas. Que están cansadas de la semana y de algún baile sensual; del cual yo aprendo sus figuras.
El hormigueo de tus dedos va calando, en tu acto por tu vida única. Los mueves para contrarrestar el hilo fino que transita por los dedos, ese frío. Te pauseas en el final antes del retorno de tu paseo. Te candelas un cigarro e inspiras el humo que calienta tus pulmones. Es tu momento de placer en esas mañanas frías y necesarias.

Observas que las alas blancas que yacen encima de las maderas, desprenden olor a café, y esas alas que rompen el color arenoso de la playa, resaltan el silencio plausible. La actividad de las calles y del paseo de la gente se apoderan de la serenidad, ya no eres la única que pisa el cemento desquebrajado.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Sacrifio


Esa noche fue pura magia,
me desnudaste con tus ojos..
Y después en tu letárgica
el fuego de tus labios vi en los rostros.


Acaríciame hasta saciarme,
Vuelve a sanarme...

Te saciaré en cada ala,
te sanaré en la cúspide del altar.
Te haré comulgar en cada pecado
y santiguar tu cuerpo atado.

Mientras mis manos curan tus estigmas,
mi lengua bendice tu vientre.
Subo pausa y lentamente,
a la vez que mis deseos son enigmas.

La cruz de Cristo te apodera,
anclada a mis caricias tiernas;
ella húmeda peca, en las elevadas tierras.
Oro en tu sacrificio que me tienta.

Peregrino por la tez santa,
a la vez mi vaivén del botafumeiro
humea el perfume del zafiro,
a la liturgia de tu cáliz sacrosanta.

Anónimo: Lluís Aguilà Barceló

sábado, 4 de marzo de 2017

Ángel



En tu calor me dormí.
y tu rostro se acurrucaba en mi pecho.
Tu mano acaricia mi latido. Y tú
media dormida con la respiración sacudes tus alas de hada.

Me desvelo por tu acto,

mis ojos atolondrados se rinden ante serenidad de la habitación.
Percibo tu calma y Ángela energética.
Juego con tu mano dulce dulceza.

Tu cuerpo se reposa yaciendo entre mis piernas.

Descansas de la noche placentera,
cansada y agotada prendo la acción.
La persiana baja y baja, la situó en el umbral de la oscuridad y claridad,
y la luz se ciñe por la puerta de cristal corrediza,

Necesito la luz atenuada de tu rostro angélico.

Te contemplo bajo nulo del ruido.
Solo el mirlo de los pájaros, que se desliza entre nubes,
y que serpentea el tul que rodea la alcoba,
causa la armonía del plausible silencio.

Te observo con mis ojos en letargo.

Dulce Ángel que reposa de mi calor,
la inocencia de tus ojos se precipitan en lo sigiloso.
Yace, no pares de yacer con tus alas recolectadas,
bajo el centón de las plumas de águila.

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